
Planes de Batallas Ofensivos Tercer artículo de la serie "Planes de Batalla", esta vez con la táctica de la línea oblicua, un plan versátil, pero algo complicado para un manejo perfecto. Autor: Daradriell ACTUALIZADO |
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táctica MB

Serie Planes Ofensivos: La Línea Oblicua
Salud a todos, maníacos de la táctica.
Aquí os presento un nuevo artículo de la serie Planes de Batalla ofensivos, dedicada a la táctica de la línea oblicua.
| Fundamentos e Ideas Previas | Composición y Distribución de Unidades | Aplicación en el campo de batalla |
En el primer artículo "El Ataque por el Flanco" atacamos el extremo del flanco enemigo. En el segundo de la serie, con la táctica "Yunque - Martillo" atacamos el flanco enemigo en una zona próxima a su centro. Hoy atacaremos el centro enemigo en una zona próxima a su flanco.
Como ya ha ocurrido en las anteriores ocasiones veremos como el cambio del punto de ruptura propicia la transferencia de puntos de una zona a otra. En este caso veremos como potenciaremos el centro de nuestro ejército a costa del flanco fuerte, tal como estaba configurado en los anteriores artículos. Esta transferencia es del todo lógica, dado que desplazamos el punto de ruptura también tenemos que hacer lo mismo con el grupo de ruptura, y en consecuencia con los puntos del ejército.
Este plan de batalla se llama "La Línea Oblícua". Aquí veremos como destinamos a nuestro centro el 50% de los puntos disponibles, dejando el flanco fuerte con el 30% (que ahora no es fuerte, por aplicación de esta táctica, por lo que lo llamaremos flanco móvil, por su misión que luego veremos), destinando el 20% restante al flanco débil. Como siempre digo, esta proporción no es inalterable, se trata de una orientación de la forma correcta de realizar esta táctica, no de algo que se tenga que seguir a rajatabla, no obstante casi siempre que realicemos correctamente este plan de batalla veremos como las proporciones son bastante parecidas a las indicadas.
Tratamos aquí de romper el centro enemigo, el centro suele ser una de las zonas mejor defendidas por el adversario, pues su ruptura propiciaría la división de su ejército en dos, dislocándolo y descoordinándolo, por ello suele protegerse bastante bien. De aquí se deduce que en este plan de batalla la dificultad aumenta con relación a los anteriores. Ello es principalmente debido a dos problemas: La robustez del centro enemigo y la protección de nuestros flancos, que será lo que analizaremos a continuación.
La robustez del centro enemigo
Como ya se ha apuntado anteriormente el centro enemigo es una de las zonas que el rival suele proteger mejor. Y ello por dos razones:
Nuestras tropas de a pie no suelen desplegarse en los flancos, pues una vez producida la ruptura lo tienen bastante complicado, por su movilidad, para volverse y envolver el centro enemigo. Por tanto su emplazamiento lógico es el centro de nuestro ejército, dada su escasa movilidad y dado su alto valor defensivo. Ninguna unidad defiende como lo hace la infantería. La caballería pesada es magnífica a la carga pero es bastante pobre defendiendo, las tropas de proyectiles no suelen aguantar una carga de nada medianamente serio. Los hostigadores están en la misma línea, si bien su movilidad suele hacerles evitar el combate. Las unidades de nuestro ejército más adaptadas para aguantar una carga adversaria es la infantería, por la regla de +1 a la armadura si usan arma de mano y escudo, por sus filas, superioridad numérica y estandarte.
Cierto es que hay infanterías con tan poca armadura que difícilmente aguantarán una carga fuerte, pero aun así son las unidades más aptas para hacerlo de cualquier ejército, esta infantería con poca armadura o bien es muy barata, con lo que su número compensa su falta de armadura, o cuenta con apoyos de unidades especializadas en darle robustez, por ejemplo los carros de los Altos Elfos o los monstruos de los Elfos Oscuros. Mediante el uso de pantallas podemos propiciar la contracarga de estas unidades contra las que por carga sobrevenida hayan cargado a nuestra infantería. Aunque el rival nos haga varias bajas, que normalmente se palia con la HA élfica, nosotros uniremos el potencial de combate de estas unidades con las filas de la infantería con el resultado imaginable. Por eso digo que la infantería es el tipo de tropa más apto para aguantar cargas, ya sea por sí sola, ya sea por combinación con otras tropas.
Por todo lo dicho es lógico que el enemigo concentre su infantería, y las tropas que la apoyen, en el centro con el incremento de su robustez. Esta fortaleza hace que nuestro ataque deba ser muy fuerte y frontal. En las tácticas anteriores el flanco enemigo no solía estar igual de protegido, y además contábamos con unidades de caballería ligera que se posicionaba y atacaba por el flanco al mismo tiempo que nuestra caballería pesada lo hacía por el frente, resultado en conjunto irresistible. Aquí tratamos de romper el centro enemigo, por lo que no tendremos sitio, en el momento de la ruptura, para posicionar adecuadamente nuestra caballería ligera, que se posicionará después de la ruptura, siendo por tanto un asalto frontal, por lo que la unidad o unidades que lo realicen han de ser necesariamente muy fuertes. Esto no quiere decir que carezcamos de apoyos para propiciar la ruptura, los apoyos son siempre necesarios, sino que estos apoyos provendrán de otro tipo de unidades que las que usábamos para asaltar el flanco. Las unidades clásicas para apoyar este asalto frontal son los carros, los monstruos y los personajes, que cargando a la vez que la unidad fundamental le dará ese plus de fuerza que necesita para romper. Incluso hay monstruos voladores que con potencia de unidad superior a cinco son ideales para infiltrase con su vuelo tras las líneas enemigas y cargar por la retaguardia al mismo tiempo que lo hace la unidad fundamental por el frente, con el resultado tan irresistible como el que obteníamos en las tácticas anteriores. Incluso ejércitos sin carros, como el imperio, pueden obtener un resultado parecido con la regla de destacamentos.
De lo anterior se deduce que las unidades más aptas para romper el centro enemigo son nuestra propia infantería, por sus filas, por su estandarte, por su superioridad numérica y porque su emplazamiento en el centro de nuestro ejército las hace ideales para esta misión. Una vez producida la ruptura no tendrán que recorrer una gran distancia para destrozar uno de los flancos del enemigo, bastará con pasar a través del centro roto enemigo algunas unidades ligeras para que simplemente volviendo la infantería atrapemos al enemigo en una tenaza mortal, que es lo que siempre trato de propiciar en mis partidas. Esto no quiere decir que nuestra unidad fundamental haya de ser siempre de infantería, hay ejércitos como Bretonia cuya infantería difícilmente podrá romper por sí sola, en estos casos lo ideal es combinar la carga frontal de una pequeña caballería pesada bastante potente con la propia infantería, uniendo la potencia de aquella con las filas de esta, consiguiendo el resultado que nos proponíamos desde el principio.
También es posible que queramos romper frontalmente con una sola unidad de caballería, sin embargo la inversión en puntos que tenemos que hacer para asegurar la ruptura será tan grande que romperemos uno de los pilares del principio unidad fundamental-unidad de apoyo: unidades menos poderosas pero mayor número de unidades, encontrando la fuerza en la cooperación entre las mismas, no en cada unidad por sí sola. No obstante cualquier unidad de caballería o infantería que cause miedo es por sí sola muy capaz de ocasionar la ruptura. Así los Condes Vampiro o los Elfos Oscuros con sus Caballeros Negros y sus Gélidos son muy capaces de producir la ruptura sin invertir una barbaridad de puntos en la unidad, aunque la estupidez de los Gélidos les limita para esta misión. Esto no obstante, por lo general, los ataques al centro enemigo, entre los que se incluyen la línea oblicua, suelen realizarse mejor con infantería que con caballería.
El uso de infantería, sin embargo, nos lleva a la vez a otro problema. Fuera de razas como las élficas o los Skaven cuya infantería mueve veinticuatro centímetros a la carga, lo habitual con nuestra infantería que avanza es que nosotros recibamos la carga enemiga no que la hagamos. Al rival le basta con estar quieto en su zona de despliegue esperando a que se aproxime nuestra infantería, que mueve lo mismo que la suya, para cargarla. Aunque hay métodos para evitar esto, como el uso de pantallas y el desvío de las unidades enemigas, habitualmente contra un rival veterano perderemos el gran beneficio que supone cargar. ¿Como solucionamos esto? La mejor forma es el uso de dos unidades en nuestro centro: Una, lo más resistente a la carga enemiga que sea posible, será la encargada de recibir la acometida del rival y si todo sale bien aguantar sin huir. La otra deberá ser poderosa en combate cuerpo a cuerpo y cargar contra la unidad que habremos detenido con la unidad de aguante, con ello obtendremos la ventaja de la carga que habíamos perdido. A la primera unidad la llamaremos unidad roca y a la segunda unidad lanza. La primera por su coste en puntos suele ser una unidad fundamental (toda vez que ha de ser buena tanto aguantando como atacando, dado que si el enemigo no le carga será ella la que lo haga), la segunda una intermedia (pues al ser su misión cargar no tendrá porque llevar tantas filas o ser tan potente en defensa como la unidad roca, con el consiguiente ahorro en puntos, aunque en ataque debe ser letal, ambas como vemos tendrán una misión y configuración muy diferente.
Ahora enfrentémonos a un nuevo problema: Si las dos unidades avanzan a la vez contra el centro enemigo, al mismo nivel, no obtendremos ningún beneficio, dado que el rival podrá elegir fácilmente cargarle a una o a otra, con lo que la finalidad de la unidad roca se pierde pues el rival puede cargar directamente a la unidad lanza que se encuentra a su lado. De aquí deducimos que ambas unidades no deben avanzar a la vez sino que una, la unidad roca, debe avanzar más adelantada, mientras que la unidad lanza avanza unos quince centímetros más atrasada (el grado de distancia entre ambas unidades lo medirá la movilidad de la infantería, así con las razas élficas la distancia será mayor mientras que con los enanos será menor). Con esto obligamos a que la infantería enemiga solo pueda cargar contra la unidad roca, pues no llega a la unidad lanza, con lo que cumplimos con otro de los grandes pilares tácticos del WHF: obliga al enemigo a cargar donde tu quieres, no donde él quiere.
¿Y que ocurre con la caballería enemiga? Esta por su movilidad podría cargar contra la unidad lanza que avanza más retrasada, para evitarlo encararemos un poco la unidad roca hacia el lado donde esté situada la unidad lanza (es decir a su derecha si la unidad lanza se encuentra en su derecha, o hacia la izquierda si dicha unidad está a su izquierda). Con esto conseguimos que una caballería sin demasiada movilidad casi tenga que entrar en la distancia de carga de la unidad roca para amenazar la lanza; si tratamos con caballerías de mayor movilidad podemos huir con la lanza dejando la caballería vendida contra la roca, o bien, podemos usar pantallas para evitar la carga. Expliquémoslo mejor:
Nota sobre las pantallas:
Para la realización de ambas soluciones es muy necesaria, como siempre, la presencia de pequeñas unidades de apoyo que acompañen a las dos unidades de infantería formando el grupo de ruptura. Estas unidades serán carros, pequeñas ligeras, monstruos menores o incluso personajes menores, a mi me encanta usar personajes baratos como pantalla por su movilidad, por supuesto estoy hablando de personajes baratos tipo héroe con poco equipo, no Señores Enanos cargados de objetos mágicos.
Además de todo lo dicho el encaramiento de la unidad roca un poco hacia su derecha o izquierda (según donde esté la lanza), propicia que el enemigo al encarase con ella se quede, en muchas ocasiones, dando flanco a la unidad más atrasada, con el resultado imaginable.
Veamos la forma de avance de ambas unidades y las soluciones ante las cargas con las siguientes animaciones en flash. Nada más que tienes que pulsar en "play" y verás de una forma gráfica y clara las tácticas.
Avance de ambas unidades (carga del enemigo contra la roca y contracarga de la lanza) |
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Ataque a la unidad lanza y huída de la misma |
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Uso de pantalla directa (amarillos -> carros) |
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Desvío de unidades con pantallas |
La vulnerabilidad de nuestros flancos
Toda vez que avanzamos con nuestro centro y que invertimos menos puntos en los flancos que en tácticas anteriores, éstos quedan más desprotegidos. Al avanzar con nuestro centro al rival le basta posicionar caballerías en ambos flancos para que nuestro centro, con su avance, se meta en la boca del lobo, siendo destrozado por una carga simultanea del centro y flancos rivales. Por ello debemos contar con flancos que sin ser súper poderosos cuenten con las armas necesarias para evitar este envolvimiento. La solución es distinta para el flanco débil que para el flanco móvil (llamado fuerte en tácticas anteriores, aquí le llamamos móvil por carecer de dicha fuerza).
Flanco Débil
El flanco débil tiene la misma misión que en tácticas anteriores: retrasar la ruptura rival hasta que la nuestra se produzca. Sin embargo nuestra ruptura, al estar encomendada habitualmente a la infantería, se producirá un turno más tarde que en las tácticas anteriores (habitualmente en el cuarto turno). Por tanto, la resistencia del flanco débil tendrá que ser mayor. De otra parte la mejor forma de retrasar la ruptura enemiga es retrasar el combate lo más posible. Por ello cuanto más retrasado esté nuestro flanco débil mejor para nuestros intereses.
Observemos ahora como está compuesto nuestro centro: una unidad más avanzada y otra más atrasada a unos quince centímetros. Si situamos nuestro flanco débil a continuación, aún más atrasado, conseguiremos que cada una de las unidades tenga uno de sus flancos cubierto por la unidad que le sigue en la formación y que se encuentra más atrasada, formando una L.
Cualquier unidad que cargue a cualquiera de nuestra formación podrá ser contracargada por la que le sigue en el orden de marcha, ya huya la cargada ya aguante. Y lo que es más con esta formación conseguimos que nuestro flanco débil quede lo más alejado posible del enemigo, que es lo que se pretendía. Si una de las unidades de nuestro flanco débil es una pequeña infantería de quince con estandarte (una unidad apreciable en combate cuerpo a cuerpo), y esta se coloca la más atrasada en la formación, podrá contracargar contra cualquier unidad que cargue a la unidad lanza (que se encuentra en medio de la formación), tanto si ésta aguanta como si huye; y además tendrá el suficiente aguante, y estará lo suficientemente atrasada, como para evitar que la ruptura enemiga se produzca rápidamente. Aún más atrás en la formación se puede situar pequeñas unidades de proyectiles. Con esta formación protegemos uno de nuestros flancos mientras avanzamos con nuestro centro. El esquema final del despliegue es algo así:
Fijaos como cada unidad protege el flanco derecho de la que está más adelantada, si cualquiera de ellas es cargada podrá ser contracargada por la que le sigue en la formación. Ésta es la clásica formación en línea oblicua.
Flanco Móvil
Ya hemos visto como protegemos uno de nuestros flancos, con una formación sucesiva en línea oblicua. ¿Qué hacemos con el otro?
El otro flanco es quizás el más importante, toda vez que si el rival lo rompe rápidamente quedará expuesto el flanco de todas y cada una de las unidades que avanzan en formación oblicua. Debemos evitar esto a toda costa. Para ello lo ideal es configurar el otro flanco como un flanco móvil, con su caballería pesada servida por ligeras y criaturas voladora, algo parecido a un pequeño flanco fuerte, que sin serlo tanto como en las tácticas anteriores (de hecho acumula alrededor del 30% de los puntos del ejército), tenga la suficiente potencia como para poner en graves dificultades un flanco fuerte adversario (adoptando una aptitud defensiva, tened en cuenta que su distancia de carga hace peligrar todo lo que entre dentro de este rango); o trate de romper el flanco enemigo y envolver, caso de encontrarse desplegado frente a un débil flanco adversario; o acompañar nuestra unidad roca y tratar amenazar el flanco de cualquier unidad que se quede trabada con ella, complementando el trabajo de nuestra unidad lanza desde el otro flanco. Esta será su misión más habitual.
Como vemos este flanco puede tener que cumplir múltiples misiones: Defenderse frente a un flanco fuerte rival, romper un flanco débil enemigo, apoyar la unidad roca desde el otro flanco. Por lo que ha de ser bastante móvil y su composición será básicamente de caballería, como ha quedado dicho como un pequeño flanco fuerte.
Composición y Distribución de Unidades (composición del ejército)
Ya que tenemos una idea clara de la misión y posición de cada una de las partes del ejército, veamos su composición habitual:
Centro
Estará compuesto por las siguientes unidades:
Flanco Débil
Deberá estar compuesto por una pequeña unidad de quince de infantería básica con estandarte (la más barata posible), lo cual le dará la suficiente resistencia y posibilidad de contracarga a cualquier unidad que ataque a nuestra unidad lanza, protegiendo así su flanco. Necesita por tanto resistencia y cierto poder de carga, lo ideal son las tropas indesmoralizables, por ejemplo Flagelantes, Tumularios, Matadores, Snotling, Nurgletes, Enjambres en general.... Es decir todo lo que combine resistencia con posibilidad de carga, ya sea por ser peligrosa para el rival, ya sea porque lo trabe durante varios turnos, consiguiendo cumplir eficazmente con su misión.
También podemos disponer con algunas tropas de proyectiles aún más retrasadas, por ejemplo alguna máquina de guerra u hostigadores que ocupen algún elemento de escenografía e impida marchas contra nuestro flanco débil mientras dispara. Como siempre nuestro flanco débil deberá desplegarse lo más protegido posible por la escenografía. Tampoco estaría de más usar alguna pequeña pesada que amenace las ligeras enemigas que avancen por este flanco. Como vemos las posibilidades son infinitas, dependerá de los puntos, la experiencia os servirá para ir componiendo vuestro flanco débil de la manera más eficaz posible.
Flanco Móvil
Las posibles misiones de este flanco son, como ha quedado dicho, amenazar un flanco fuerte rival, envolver un flanco débil enemigo, apoyar nuestra unidad roca desde el otro flanco. Su composición ideal es como la del flanco fuerte de los anteriores artículos pero más pequeño. Deberá disponer de una unidad intermedia de caballería pesada con personaje, esta es la unidad clave de este flanco e irá apoyada por diversas unidades de apoyo, esencialmente una o dos ligeras y si es posible alguna unidad voladora, dependiendo de los puntos. Todo este flanco ha de ser móvil y veloz para poder llevar a cabo su misión, y aunque nos tiente debemos ser muy cautos a la hora de dejar de apoyar a nuestro centro e irnos a tratar de romper el flanco rival. Nuestro flanco fuerte ahora no es tan fuerte, y su misión esencial es apoyar el centro, si el flanco enemigo resiste el ataque nuestro centro se verá en graves problemas, pues se encontrará privado del apoyo del flanco móvil. Por tanto este ataque y abandono del centro solo deberá producirse cuando estemos bastante seguros de romper en pocos turnos, lo que rara vez ocurrirá frente a un jugador veterano. Insisto en la duda lo mejor es quedarse apoyando el centro.
Aplicación en el Campo de Batalla (funcionamiento de la táctica)
Por último veamos ahora el funcionamiento clásico de la táctica con unos esquemas, insistiendo como siempre en que estos dibujos son meramente orientativos, para que el lector se haga una idea de lo que se quiere conseguir. El rival también juega y hará todo lo posible por frustrar nuestros planes, debemos adaptarnos a lo que él haga, pero esta adaptación solo en el último extremo debe implicar romper nuestra formación. Esta táctica encuentra su fuerza en la formación en línea oblicua, no en la fuerza de las unidades que la componen, si rompemos la formación habitualmente estaremos ante un grave problema.
Despliegue
Vemos como en nuestro centro se sitúan la unidad roca y lanza, a su izquierda el flanco débil compuesto por la pequeña unidad relativamente poderosa de infantería y sus proyectiles, y a su derecha el flanco móvil compuesto por la caballería pesada intermedia y apoyado por las ligeras. Por regla general el flanco débil debe colocarse en el despliegue en la zona más abrupta y que más perjudique el movimiento adversario. El flanco móvil debe colocarse en el lado de la mesa donde más fácil sea su movimiento, la zona más abierta, facilitando así su misión.
Movimientos iniciales
Adoptamos ya la formación clásica en línea oblicua, el mantenimiento de esta formación es clave, daros cuenta como el flanco derecho de cada unidad está protegido por la unidad que le sigue en la formación. El flanco izquierdo de toda la estructura está protegido por nuestro flanco móvil, cuya función es polivalente si bien la esencial será apoyar el centro.
Ataque del enemigo
Hemos avanzado nuestra unidad roca para retar al rival, si el no carga lo haremos nosotros, la estructura oblicua se mantiene. Nuestro flanco móvil comienza a sacrificarse para dar tiempo a la ruptura desviando las unidades enemigas, en este caso he considerado que el enemigo es fuerte en este flanco, por lo que nuestro flanco móvil se dedicará básicamente a proteger nuestro centro. En otros casos podría haber contracargado a lo que cargara el centro o incluso envolver un flanco débil enemigo. Las posibilidades son infinitas, y es imposible hacer esquemas para todas. Este esquema es solo orientativo y ejemplificativo.
Contracarga y ruptura

La unidad roca ha aguantado perfectamente, ahora la unidad lanza contracarga, uniendo su poder de combate cuerpo a cuerpo a las filas y potencia de la propia unidad roca, destrozando la unidad enemiga. En este caso no hemos podido cargar con la lanza al flanco del enemigo pues el adversario ha avanzado sus propias unidades para cubrir esta posibilidad, sin embargo en muchas ocasiones podremos hacerlo, sobre todo si contamos con pequeñas unidades de apoyo, que no se han representado en el esquema, que pueden desviar o perjudicar el movimiento de las unidades que traten de proteger el flanco de la unidad que se ha trabado con nuestra roca. Nuestro flanco débil avanza para mantener la formación y proteger el flanco de la unidad lanza, nuestro flanco móvil sigue combatiendo y trabándose con el flanco rival impidiendo que acuda en apoyo de su centro.
Aprovechamiento de la ruptura
Las unidades roca y lanza se dan la vuelta envolviendo al rival, la unidad del flanco débil huye ante la carga enemiga contribuyendo a que esta avance para verse envuelta (si no hubiera cargado igualmente se hubiera visto atrapada en un tenaza entre nuestra unidad del flanco débil y nuestra lanza o roca). El flanco móvil sigue trabado entreteniendo (en otros casos envolviendo o apoyando el centro) el flanco rival. Como vemos el ejército enemigo ha quedado dividido al romperse su centro, y además ha quedado totalmente envuelto por nuestra propia infantería.... ¡Que bonito es el Warhammer!
No he dibujado las unidades de apoyo por no hacer aún más complejo los esquemas, pero tened en cuenta que además habría unidades de apoyo interactuando con cada una de las partes de nuestro ejército.
Nada más por ahora, espero haberme expresado con claridad y que se me haya comprendido. Esta táctica es bastante compleja así que es difícil de entender, pero si la practicáis habitualmente conseguiréis al final hacerla correctamente, y os puedo asegurar que una línea oblicua, bien hecha, es apasionante tanto para el que la lleva a cabo como para el que se enfrenta a ella. Con esto hemos dado un paso más para seguir amando el Warhammer Fantasy, espero que este artículo os haya gustado y os sea útil. Hasta la próxima.
Que los dados os sean propicios.
Daradriell