
Primer artículo de la nueva serie de Planes Defensivos que complementa a los ofensivos, en este caso dedicado a los planteamientos previos Autor: Daradriell
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táctica MB

Serie Planes Defensivos (2): La Emboscada
Salud maníacos de la táctica.
Tras un prolongado lapso de tiempo por dificultades laborales de la que nadie está ajeno en plena crisis, volvemos al tajo comenzando el estudio de las tácticas defensivas. En este capítulo trataremos de la táctica llamada "La Emboscada”.
En el artículo introductorio a las tácticas defensivas decíamos que en ellas se cedía la iniciativa al rival, pero esta cesión era limitada. Debemos impedir que el enemigo ataque por donde quiera y cuando quiera, obligándolo a hacerlo en el momento y por el sitio que nosotros queremos, por último debemos poder concentrar el disparo sobre una misma unidad cada turno.
Estos principios son vitales para toda táctica defensiva, y como no puede ser de otra forma la emboscada responde a los mismos. Veámoslo a continuación.
Que ataque por dónde nosotros queramos
No podemos cubrir toda la mesa así que en principio vamos a tratar de obligar al enemigo a atacar los puntos donde somos más fuertes, impidiendo su ataque a las zonas de nuestro despliegue más débiles. Para ello en esta táctica dispondremos un centro indesmoralizable o al menos tozudo y dos flancos de combate muy poderosos.
Estudio de nuestro Centro
Comencemos por el estudio del centro de nuestro despliegue. Tratamos de hacer un centro indesmoralizable o al menos tozudo y que ocupe el máximo espacio en nuestro despliegue. Eso nos dará solidez en el centro y además nuestro despliegue será amplio no concentrándose en un espacio muy pequeño de la mesa, cubriendo más terreno.
Para ello situaremos una unidad indesmoralizable en torno a las veinte miniaturas en una sola fila, ocupando un espacio de entre cuarenta centímetros (con peana chica de 2 cm.) o de cincuenta centímetros (con peana grande de 2,5 cm.). Con esto nos aseguramos una buena extensión de nuestro despliegue y además un centro sólido contra las cargas enemigas.
Al ser nuestro centro tan sólido si el enemigo lo ataca muy probablemente aguantará algunos turnos dando tiempo a nuestros poderosos flancos a cerrar la trampa flanqueando lo que se haya trabado con nuestro centro.
Veámoslo con un esquema:

El problema de un centro tan extenso es que el rival puede concentrar el ataque de varias unidades contra el mismo, por ejemplo dos unidades de combate y dos carros, por lo que, en ese caso nuestro centro no durará mucho y los flancos quizás no tengan tiempo de apoyarlo cerrando la trampa, con lo que todo nuestro despliegue y táctica quedará en agua de borrajas. Por eso es vital apantallar este centro con dos unidades de diez tipos que cubran totalmente este centro, esto impedirá la carga directa enemiga, esta carga tendrá que ser sobrevenida resolviéndose por tanto en nuestro turno, dándonos más tiempo para cerrar la trampa con nuestros flancos de combate.
Veámoslo:

Las composición de estas pantallas las veremos luego cuando hablemos de la concentración del disparo.
Estudio de los Flancos
No nos hemos gastado excesivos puntos en el centro, tan solo una unidad indesmoralizable y dos pantallas, en torno a los cuatrocientos o quinientos puntos, según con que raza incluso menos. El resto nos lo gastaremos en configurar dos flancos poderosos de combate.
Éstos pueden ser de caballería o de infantería, según la raza:
Veámoslo con un esquema:

Como vemos los flancos están un poco pivotados hacia nuestro centro de forma que podamos amenazar lo que se trabe contra el mismo. La extensión de nuestro centro hace que podamos ocupar toda la mesa auque en el mismo solo haya una unidad indesmoralizable.
Con todo esto, en principio tratamos de conseguir nuestro primer objetivo, y es que el enemigo ataque por donde nosotros queremos. El rival tiene tres opciones:
Que ataque cuándo nosotros queramos
A nosotros nos interesa que el rival ataque lo antes posible, pues eso nos dará más turnos para cerrar la trampa. El rival debe disponer de los menores turnos posibles para disponer su ataque, por ello debemos tener un buen disparo y magia que le debilite y que le impida estar muchos turnos preparándose. Por todo ello nuestras dos pantallas que hay delante de la unidad indesmoralizable deberán ser de disparo y además contamos con nuestras dos máquinas de guerra de largo alcance. También debemos contar con uno o dos magos de buen nivel, depende de los puntos de la partida, con ellos iremos debilitando al enemigo cada turno impidiéndole que tarde mucho en atacar.
Si el rival tiene más disparo que nosotros, pues avanzaremos todo lo rápido que podamos contra él. Por fuerza tiene que haber gastado más puntos que nosotros en disparo y magia para superarnos en este apartado, las tres partes de nuestro ejército son duras en combate con ellas avanzaremos contra la línea rival para tratar de superarla. En este caso prescindiremos de las pantallas y concentraremos su fuego en un solo flanco, la unidad indesmoralizable se formará en filas y avanzará junto con los dos flacos contra la línea enemiga. Todo esto lo elegiremos variando nuestro despliegue, y por tanto dando flexibilidad a nuestra táctica. Veámoslo con un esquema:

Concentración del fuego
Ya hemos visto la necesidad de concentrar el fuego en un único blanco. Por todo ello si nos fijamos en esta táctica las dos unidades de disparo a corto alcance (pantallas) se despliegan juntas, y las dos máquinas de nuestros flancos son de largo alcance, por lo que pueden concentrar su potencia de fuego con las dos pantallas.
Si adoptamos la actitud defensiva, que debe ser lo normal, nuestras pantallas estarán en el centro, por lo que podemos concentrar su fuego y el de las máquinas en cualquier punto de la mesa.
Si nos vemos obligados a adoptar una actitud ofensiva, las dos pantallas junto con las máquinas de guerra crean una zona de exterminio en un flanco, mientras que el resto del ejército que es de combate avanza por el otro flanco y el centro, estando agrupado tanto el disparo como el combate de nuestro ejército.
Por último decir que habitualmente (no siempre es una simple apreciación, dependerá del despliegue rival y la escenografía), deberemos concentrar todo nuestro fuego contra la zona atacada, y si el rival ataca las tres zonas en línea, contra uno de los flancos, de forma que lo debilitemos posibilitando que nuestro flanco se libere antes del combate y avance lo más rápido posible en apoyo del resto del ejército.
No quiero terminar este artículo sin acordarme de Khargrim, junto al cual y durante varias noches magníficas diseñamos la táctica de la que he escrito hoy. Un abrazo compañero.
Hasta aquí el estudio de esta apasionante táctica. Espero que hayáis disfrutado leyendo el artículo tanto como yo lo he hecho escribiéndolo.
Que los dados os sean propicios.