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Relato Un Nuevo Hogar

Inspirado por el nuevo foro y web, el marcusbeliano Alvarion subió este relato al foro.
Aquí está para que no se pierda.


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Un Nuevo Hogar

autor: Alvarion


Despuntaba el alba en el enorme campamento, guarecido por la ladera de una enorme montaña y las derruidas murallas de la fortaleza de El Sagrario, antaño gloriosa, hoy, último refugio de emergencia para la inusual comunidad de guerreros.

Cientos y cientos de tiendas se extendían junto a las murallas, pero no todos habían podido llegar. Miles formaban el ejército que había ostentado gloria antaño, pero entonces la oscuridad se cernió una vez mas. Con mas poder que nunca, La Gran Oscuridad había atacado a los poderosos guerreros, y ni siquera los vigilantes mas atentos habían sido capaces de hacerla frente.

Poco a poco, la llamada del gran cuerno del Sagrario había reunido a los supervivientes que supieron dónde buscar, y poco a poco habían recuperado los ánimos por la batalla, nunca perdidos realmente, y las ideas sobre nuevas tácticas, las historias de los bardos y las obras de los artistas volvían a brotar.

Fue entonces cuando había hablado el heraldo de la no muerte, portando nuevas de otro lugar, de una nueva y gloriosa fortaleza que se estaba levantando. Las promesas de recuperar la gloria pasada calaron en los perplejos guerreros, que ofreciéndose incansables a colaborar, se agolpaban alrededor del mensajero y el resto de antiguos vigilantes que, ocultamente, habían trabajado para que el proyecto fuese posible.

Otros mensajeros volvieron, todos antiguos vigilantes de la comunidad. Unas veces fue un elfo silvano, otras fue un imperial, otras un conde vampiro de férrea vigilancia, un orco, otro silvano... muchos fueron los que trajeron nuevas imprecisas, sobre aquel paraíso de la batalla, que se estaba creando no demasiado lejos del campamento...

Día tras día, los generales esperaban eufóricos la llegada de noticias, y cada cierto tiempo, un mensajero volvía a aparecer para saciar la curiosidad.

Pero el día estaba marcado en las estrellas, en los oscuros reinos del caos y en lo mas profundo de los jardines de Isha. En la cámara de Asuryan había referencias, el todo poderoso Nagash lo había predicho en sus grimorios, la Dama del lago lo había adivinado, los hombres árbol mas antiguos de Loren habían sido informados por Ariel, Khaine lo había susurrado a sus guerreros, todo Slann de segunda generación lo había leído en las piedras de los ancestrales, los pergaminos de los antiguos reyes funerarios también lo contemplaban, la rata cornuda se lo había confiado a sus mas leales servidores, Sigmar y Ulric habían hablado a sus sacerdotes, los matarifes lo habían interpretado en la sangre, Gorko y Morko lo habían gritado, en lo mas profundo de las montañas enanas Grimnir lo había escrito en piedra...

Ese día había llegado, como decía, al alba. El mensajero heraldo de la no muerte había regresado una vez mas.

- ”Seguidme, conozco el camino a la grandeza, la gran fortaleza ha sido levantada una vez mas, mas poderosa que nunca, mas inexpugnable que nunca, y con vuestra ayuda, nunca caerá. Marcus Beli vuelve a levantarse.”

Los vítores ensordecieron a los guerreros, que cantaban ansiosos, brindaban felices y recogían sus equipajes raudos para el viaje. Estaban preparados desde hacía tiempo, y nadie les robaría la ilusión de ese día.

Los Altos elfos subieron a sus águilas, para llegar raudos. Todos salvo uno, que alegaba:

- ”Me niego, si no puedo montar en mi dragón iré a pie, pero me niego a montar ese animal!!”.

Los elfos silvanos, tácticos activos del campamento, montaron sus corceles con decisión.

Los elfos oscuros cabalgaron a lomos de sus oscuros corceles, algunos incluso volaron sobre sus pegasos negros.

Junto a ellos volaban los generales bretonianos sobre sus blancos y nobles pegasos.

Enanos e imperiales marchaban cantando, mientras un enano advertía en alto:

- ”¡Hay un trabajo de artesanía pendiente para muchos! ¡No lo olvidéis!”.

Los generales vampiros, muy activos últimamente, marchaban debatiendo tranquilamente, sobre las formas de extender la no-muerte.

Algunos señores demoníacos, últimamente activos por la extensión de los Reinos del Caos, conversaban emocionadamente sobre las opciones de destrucción que les ofrecían sus tropas.

Las hordas de ratas, comandadas por el oscuro estratega del muro de carne, marchaban con sus viles ingenios de guerra.

Ogros y Hombres bestia, Enanos y Orcos, Hombres Lagarto y mortales entregados al caos... todos juntos marchaban, juntos hacia el futuro. Hasta se podía divisar, si algún viajero se fijase bien, a un Estaliano marchar hombro a hombro con el resto de razas, incluso a un poderoso pinguino, y al vigilante proveniente de Estalia Mística amenazar con desatar poderes nigrománticos sobre quien no cumpliera las normas.

Un humilde servidor Asur presenció todo esto, a lomos de su águila de las Annulii, sobrevolando junto a otros al resto de viajantes. Un humilde servidor presenció la llegada a la imponente fortaleza.

Sí, Marcus Beli se levantaba una vez más en una nueva ubicación. Los mismos valores que antaño, pero fortalecidos por las dificultades superadas. Y entonces lo supe, nadie conseguiría jamás derrotar a esos ejércitos unidos.




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