Sección Comunidad MB

Presentamos la campaña de Marcus Beli para el verano del 2009 llamada

"La Guerra de la Garra"

Con la participación de un buen número de marcusbelianos.

Gracias a todos ellos..

 

 

 

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Campaña Marcus Beli

Banner Guerra de la Garra

 

Ylana, sacerdotisa de Lileath, entró en la estancia seguida de tres de sus oficiales al mando. Su dorado cabello parecía flotar en el aire a su paso. Su largo vestido de seda blanca, que se ajustaba a su cuerpo a la perfección, le otorgaba un aire de superioridad. Por un momento parecía que el tiempo se hubiese detenido a su paso. Nada importaba salvo la imagen de la hermosa elfa. Era un efecto que los asur lograban con cierta facilidad.

Hubo, sin embargo, alguien que no se impresionó en absoluto. Se trataba de Alerien, una elfa silvana que ya se encontraba en el lugar. Cinco eran las personalidades que se habían dado cita a bordo de la nave dragón, invitados por Ylana.

La primera en llegar había sido Alerien, la máxima dignataria del contingente que Athel Loren había destinado a esta importante misión. Alerien provocava un efecto distinto al de Ylana. Su rubia y larga melena, unida a sus oscuros ropajes, diseñados para confundirse entre la maleza, le daban un aspecto peligroso.

Sentado junto a ella estaba Sir Callad de Ille, un caballero bretoniano ataviado con una armadura plateada con incrustaciones de jade. Una capa verde oscura con ribeteado de oro cubría sus hombros, sobre los que caía su negra y rizada melena.

A su lado había dos curiosas criaturas. La primera se trataba de un humano, o al menos lo había sido un día. Ahora era más bien un cadáver animado que, si bien vestía correctamente, no lograba ocultar su naturaleza no muerta. La segunda criatura era un ser mitad humano, mitad reptil. La parte humana parecía extrañamente acentuada, pero su procedencia reptiliana no quedaba en absoluto oculta.

-Te saludo, Ylana –dijo el reptil-. Lamento no haber acudido a la reunión, pero el viaje era demasiado agotador. Espero que entiendas cuál es la razón que me obliga a hablar por boca de mi siervo.

-Lo comprendo, mi estimado Cariq-Tuhle –respondió Ylana-. No es mi intención juzgarte. Lo importante es que lleguemos a unas conclusiones satisfactorias para todos. Del mismo modo, entiendo que nuestro apreciado invitado Shalif, de Khemri, no se halle hoy entre nosotros.

-Agradezco tu comprensión, Ylana –dijo el cadáver-. No creo que presentarme a bordo de tu navío sea la mejor de las ideas. Colaboraré tanto como me sea posible, pero lo haré por medio de mi criatura, como hace Cariq-Tule.

-Si ya estamos todos –intervino Sir Callad-, deberíamos empezar con la reunión. Es mucho lo que está en juego. La Garra de Nagash debe ser destruida.

-Ese es el deseo de Athel Loren –dijo Alerien desde su asiento-. Todos deseamos la destrucción de la Garra. Esa es la razón de que unos pueblos tan distintos entre sí como nosotros estemos juntos hoy.

-Así pues –Ylana tomó asiento mientras hablaba-, mis estimados huéspedes, empecemos a trabajar. Es mucho lo que está en juego. La Garra de Nagash debe ser destruida a toda costa. Es nuestro cometido.

Eran cinco los pueblos que se habían aliado para acabar con la amenaza de la Garra de Nagash, conscientes de que el destino del mundo entero estaba en juego. Eran los responsables de acabar con la amenaza. No podían fallar.