

El suroeste de la isla, en el extremo opuesto del gran volcán y separado de él por más de mil kilómetros, el efecto de su actividad, de la neblina y de fenómenos mágicos no es tan poderoso. Si le sumamos un óceano más calmo y una menor acción de la erosión, se pueden encontrar playas paradisíacas, preciosamente fusionadas con bosques de bambú y un fácil acceso a la isla, sino fuera por la presencia de enormes tallos de bambú, auténticos árboles, de un tamaño muy superior al normal en esta planta y desconocido para los habitantes del Viejo Mundo.
Es en ese extremo de la isla, entre la costa y la Torre del Sol, se ha formado una impenetrable telaraña de vegetación de bambú, conocido como El Gran Bosque de Bambú, el Dúngannel o "Gran Arpa del Oeste" para los elfos por como los bambúes se ordenan en el terreno, formando paredes auténticas y entretejiendo un auténtico laberinto de cientos de kilómetros cuadrados de extensión, donde es fácil perderse hasta para el más curtido explorador. Quienes se han adentrado en él han encontrado muchos restos de anteriores aventureros que con seguridad muriendo de hambre y sed después de días desorientados.
Este gran bosque protege por el oeste a la Torre del Sol, de forma que alguien que la tenga como objetivo tiene dos opciones: enfrentarse a este peligroso laberinto para acortar camino o rodearlo y remontar el Nimduim haciendo un camino mucho más largo.
Volver al comienzo de la página